Las partículas son pequeñas marcas que se pegan a la palabra y dicen qué función tiene en la frase: si es sujeto, tema, objeto, lugar o tiempo. Sin partículas, una frase coreana no se entiende.
En español decimos "yo a Juan le doy un libro" y las preposiciones (a, le) hacen el trabajo. En coreano ese trabajo lo hacen las partículas pegadas a cada palabra.
Una partícula es una sílaba (a veces dos) que se engancha al final de una palabra para marcar su rol. No tienen significado propio: solo señalan función.
La forma de la partícula cambia según si la palabra acaba en vocal o en consonante. Es la única "irregularidad" que hay y se aprende rápido.
Marca el tema de la frase: de qué estás hablando. Es la más usada en presentaciones y descripciones generales.
Marca el sujeto que realiza la acción de forma específica. Se usa cuando introduces algo nuevo o respondes a "¿quién?".
Marca el objeto directo: lo que recibe la acción. Aparece en cuanto el verbo es transitivo (comer, leer, ver, comprar...).
Las dos pueden traducirse como "el sujeto", pero no son intercambiables. La diferencia es de énfasis y contexto.
Estas partículas las verás todo el rato cuando empieces a leer frases reales. No hace falta memorizarlas en seco: salen solas con la práctica.
Tres familias: 은/는, 이/가, 을/를. Con esas tres ya construyes la mayoría de las frases. Las demás (에, 에서, 도, 만) las aprendes en cuanto las ves un par de veces en frases reales.
은/는 marca el tema general o un contraste. 이/가 introduce algo nuevo o responde "¿quién?". Si la frase es una presentación o una descripción, suele ser 은/는. Si responde a "¿quién hace qué?", suele ser 이/가.
Se pegan a la palabra anterior, sin espacio. 저는, 친구가, 밥을. El espacio rompe la lectura.
Es la misma partícula con dos formas. Si la palabra acaba en consonante, llevas 은 (con vocal de apoyo: 책은). Si acaba en vocal, llevas 는 (sin vocal extra: 저는). Lo mismo pasa con 이/가 y 을/를.